La Taza Perfecta

El té parece ser una de las bebidas mas complicadas del mundo por un simple motivo: la atención que esta demanda por parte de quién lo prepara. Mucho se ha dicho y ha sido escrito por eruditos del tema sobre como preparar esta milenaria bebida, sin embargo nos damos cuenta de que al igual que el Universo se encuentra en constante expasión: también lo estamos nosotros, y tan pronto un método de preparación del té se ha terminado de escribir sobre un papel, no pasa mucho tiempo antes de que este se vuelva obsoleto.


La forma de beber té en China, Japón y Taiwán es muy particular, esta se encuentra envuelta por varias capas conformadas por ritualismos, nociones esotéricas, arte, ciencia, gastronomía e incluso religión. Analizando con detenimiento estas capas, nos encontramos que cada una de ellas tiene sus nociones sobre lo que significa una “taza de té perfecta”, donde algunos métodos pueden ser muy similares, y otros ser tan diferentes como lo es el agua del aceite. En América tenemos un profundo apego por la ciencia y las cosas cuantificadas, lo cual pienso que puede expandir nuestros horizontes y abrir nuestro entendimiento cuando del té se trata, sin embargo hay algo que la ciencia no puede darnos: una taza de té perfecta.


Cuando leemos poemas de Chio Jen, quién describe el beber té como un elixir que proporciona la habilidad de volar más allá de las nubes y que incluso los Dioses inmortales lo beben en teteras de oro, hace que uno se pregunte que tan maravillosas eran esas tazas que bebía el poeta Chino. Queriendo quizás experimentar lo mismo que tantos han descrito como una experiencia sublime, hemos modernizado la acción de preparar el té en números, relojes, temperaturas y gramos, sacrificando de esta manera aquello que nos atrajo al Camino del Té en un principio.


Si bien es cierto que algunos métodos modernos hacen más amenas nuestras sesiones de té, sin embargo al pensar en un erudito o un poeta de la antiguedad, dificilmente puedo imaginarlos aterrorizados por conseguir la temperatura perfecta del agua o la cantidad justa y medida de hojas de té a utilizar en una de sus sesiones, mucho menos con prejuicios sobre los aromas y sabores que deberían tener estas o aquellas hojas. Personalmente creo que antes de preparar el té nuestro foco debería moverse hacia adentro en lugar de estar disperso en el aire. El estrés, las preocupaciones y los prejuicios son ingredientes que siempre deberían estar ausentes en nuestras sesiones de té ya que estos empañan el espejo de ese centro que debemos observar. En lugar de esto propongo algo simple: preparar el té sin reglas.


Sin medir cantidades, sin temperaturas, sin tiempo, sin esperar nada: sin reglas. Esta es una de las formas mas antiguas y prácticas de preparar el té, y es la forma que utilizaron muchos eruditos y poetas para conectar con esa energía mística descrita en sus textos. Así que si alguna vez te has planteado buscar la ¨taza de té perfecta¨, toma un cuenco, coloca dentro las hojas de té, añade agua caliente y cuando las hojas se encuentren al fondo bébelo, puede que esta taza que a todas vistas parece imperfecta, termine sorprendiéndote.

Alain

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