El Meollo del Agua

Cuando comenzamos a prestar atención al té, el agua es uno de los factores que se vuelve indispensable para poder disfrutar de una buena sesión. Conforme exploramos nuestro paladar comenzamos a hacernos mas sensibles a diversos aromas y sensaciones que ocurren con todo aquello que entra a nuestra cavidad bucal, y es precisamente por esto que aquellos que bebemos té con una aterradora frecuencia, terminamos obsesionandonos en algún punto con encontrar el agua ideal. Mi Maestra del té solía decir:

“Nunca encontrarás el agua ideal porque eso no existe. Para ello deberías ir a la montaña donde se cosechó el té que vas a beber y tomar agua de la fuente pura mas cercana. Esto debes hacerlo el mismo día en que el té fue tomado de la planta, es decir que tendrías que inventar viajes en el tiempo.” 

Ya que no pude inventar la máquina del tiempo tuve que encontrarme cara a cara con el hecho de que cuando se trata del agua lo mejor es experimentar con diversas fuentes que estén a nuestro alcance, también entender que no se trata simplemente de encontrar el agua que realce lo mejor de este o aquél té, sino que también entran en juego nuestros gustos personales. Particularmente disfruto mi comida con un toque salado, lo cuál me lleva a pensar que por eso me gusta preparar el té con agua que tenga algo de sodio. Algunos dirán que el sodio y los minerales son el diablo para el té, pero yo tengo mis razones y teorías por las cuales me gusta el agua mineral.


Lo primero que debemos entender sobre el sodio es su función dentro de nuestra vida diaria, esto nos llevará a un mejor entendimiento de como afecta aquello con lo que este entra en contacto. La sal, muy aparte de ser un mineral necesario para la vida humana, también sirve para resaltar los sabores ya presentes en los alimentos. El sodio también ayuda a que ciertos alimentos liberen agua o aceites, lo podemos ver si aplicamos sal a una berenjena la cual en cuestión de minutos comienza a expulsar el agua en copiosas cantidades. Así que en vista de este hecho he formulado una teoría: que el sodio ayuda a expulsar de forma mas eficiente los aceites presentes en las hojas de té y a su vez resalta los sabores. Lo otro que me lleva  a pensar esto es que el agua que ha sido procesada para eliminar el sodio presente en ella hace el té mas soso que he probado en mi vida.


Con respecto a los minerales, pienso que estos están presentes en el agua de forma natural por alguna razón, la cual no es precisamente para ser eliminados por una gran procesadora en una fábrica embotelladora de agua. También he conducido varios experimentos con agua reducida en minerales sin resultados muy emocionantes. Es aquí donde el asunto se complica para encontrar una solución universal al meollo del agua: los minerales en el agua varían de región en región, es decir que los minerales que nutren el suelo que rodea a un río en Australia puede que tengan un impacto muy distinto de aquellos presentes en un manantial de China.


Es por esto que creo fielmente que la mejor solución para encontrar el agua ideal yace en familiarizarnos con nuestro entorno y probar, probar y probar.

Alain

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