El Legado de Chaozhou

No es poco común encontrarse con personas en Occidente que levanten una ceja y pongan cara de haber visto un delfín conduciendo un auto cuando menciono que trabajo con el té. En algunas ocasiones entre mas me adentro en la explicación de esto, pareciera que de pronto dejo de hablar Español y comienzo a expresarme en Mandarin, esta afirmación es puramente basada en la impresión que me da la consternada cara de mis interlocutores quienes intentan comprender como se puede vivir por y para un puñado de hojas secas.


Cuando se trata del té, nuestro entendimiento en Occidente es un poco limitado, y no se debe a que nos falte la capacidad de raciocinio para comprender, se debe a algo mucho más complejo: la barrera cultural. Para entender la fascinación que todo un continente tuvo y aun mantiene por el té, debemos entrar en la misma mente de otra cultura, tarea que no es nada fácil cuando nos damos cuenta que ni hemos comenzado a comprender nuestra propia historia. Es por esto que conocer al té lleva años de estudio, dedicación y constante esfuerzo. La forma Oriental en la que algunos preparamos el té en la actualidad, llámese Gongfu Cha 功夫茶, Chadao 茶道, El Arte del Té 茶藝術, o simplemente La Ceremonia del Té, tiene una historia muy rica y sólo conociéndola podemos cultivar apreciación por lo que realmente representa esta bebida.


De acuerdo con los archivos históricos de China, se considera que el “Padre del Té” fue un erudito llamado Lu Yu a quien se le atribuyen todos sus méritos por haber escrito El Clásico del Té 茶经 en el año 760 D.C., un libro donde el sabio explica detalladamente como “preparar una taza de té perfecta”. Lu Yu tiene sus estrellas bien ganadas por compartir los conocimientos de la época, sin embargo es necesario destacar que la forma moderna de preparar el té no deriva puramente de los métodos de Lu Yu. De hecho si pudiésemos tomar una máquina en el tiempo y traer a Lu Yu a nuestra época, probablemente se confundiría con los métodos modernos, los cuales no incluyen té  machacado hasta el diablo, especias o sal, cosas que se encontraban presentes en las sesiones del sabio y eran la norma durante esa época.


Las costumbres del pueblo Chino generan en la población un profundo sentimiento de orgullo el cual se ve inflado cada vez que se les reconoce por sus logros, uno de ellos es ser la cuna de la cultura del té, sin embargo esto conlleva que la versión de los hechos que se hace del conocimiento público siempre tenga una connotación parcializada. Es muy improbable que al buscar la historia del té en China, los libros en nuestro idioma mencionen a la ciudad de Chaozhou, y quizás se refieran de forma fugaz a India, Taiwán y Japón quienes en mi opinión no tan humilde son los responsables de la gran transformación que llevó a la Ceremonia del Té a ser lo que es hoy en día.

Chaozhou

Muchos eruditos, expertos en la materia y portavoces del orgullo nacional Chino perpetúan la creencia de que La Ceremonia del Té viene de los tiempos de Lu Yu e incluso mucho antes de eso, quizás en un intento por atribuirle sabiduría milenaria a métodos que en realidad son mas recientes. No existe evidencia histórica que sustente la afirmación de que La Ceremonia del Té data de hace miles de años, lo que si tenemos son textos que datan de los años 50 los cuales sugieren que la forma moderna de beber el té tuvo sus inicios en la ciudad de Chaozhou al sureste de China. Encuentro bastante lógico que Chaozhou se viese fuertemente influenciada por el consumo del té ya que comparte fronteras con Fujian, donde nacieron algunos de los tés mas importantes del mundo.


Chaozhou es uno de los centros culturales mas pujantes de China, y considerando que destacan con su propia ópera, su música, y particulares artes gastronómicas, no es de extrañar que la cultura del té floreciera en esta región, incluso llegando a desarrollar un estilo muy propio en la forma de preparar el té: tazas pequeñas, teteras pequeñas, el uso de mayor cantidad de hojas secas de té dentro de la tetera, infusiones muy cortas y una caldera llena de agua constantemente hirviendo sobre el fuego de ardientes brazas. Fue en esta región donde la Ceremonia del Té comenzó su gran transformación, el porque no darle el mérito que se merece a esta maravillosa ciudad elude a mi entendimiento.

India, Japón y Taiwán

India le dio el regalo a la humanidad de haber sido la tierra donde nació El Buda, durante el Siglo V sus enseñanzas fueron llevadas en forma de semilla a China donde se convirtió en un gran árbol conocido por el nombre de Budismo Chan, sin embargo fue Japón quién hizo florecer al Budismo convirtiendo la doctrina traída de China en la suya propia: el Budismo Zen. Desde estos tiempos el Budismo y el té siempre han tenido una estrecha relación.


Inicialmente, Japón tomó aspectos de la cultura China del té, creando eventualmente su propio ritual, el cual antes de que se tornase un poco mas centrado en el té verde, influenció la forma de beber el té a lo largo del continente Asiático, especialmente a la utilizada por los eruditos de Taiwán quienes sentían fascinación por la elegancia y destreza que mostraban los maestros de la tierra del sol naciente al preparar el té. Alrededor de el año 1970 Taiwán ya había tomando aspectos de la cultura del té proveniente de Chazhou y Fujian, estas se encontraron con aquellos aspectos que fueron importados de la cultura Japonesa los cuales traían consigo fuertes matices Budistas, dando nacimiento a un estilo único que hoy conocemos como Gongfu Cha. Durante estos años se desarrolló lo que se conoce como Chayi o El Arte del Té, que consistía en preparar el té de forma ritualista, pero sin olvidar que la taza debía representar una obra de arte, esta costumbre era practicada en casas de té que se hicieron famosas a lo largo de Taiwán, las cuales eventualmente llegarían a China y serían aceptadas aunque con cierto grado de reticencia.


En un artículo anterior cubrí los múltiples conflictos históricos entre China, Japón y Taiwán, cosa que podría darnos una idea de porqué China decide desligarse de los acontecimientos ocurridos en tales países que hayan podido tener una influencia en su propio patrimonio cultural, espiritual e histórico. Lo que si podemos afirmar es que lejos de ser una tradición milenaria, la Ceremonia del Té es una bonita amalgama de métodos que se han ido refinando en tiempos modernos, y si me lo preguntan, esto no la hace ser menos hermosa ni menos interesante.

 Alain

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