Principios del Gongfu Cha

Ver una mesa Oriental de té por primera vez puede ser como pasar a la pizarra en clase de matemáticas y no saber ni por donde comenzar con una ecuación. Entender los distintos aspectos de la parafernalia Oriental y formar nuestro propio criterio también puede ser bastante abrumador cuando se está comenzando en este mundo de tazas y teteras, aunque a su vez también puede ser muy emocionante. 

Es cierto que tanto el recipiente donde se prepara el té, y donde es servido, pueden influenciar a la bebida en cuestión. Si me preguntan el porqué de esto no tendría una explicación lógica, ¿quizás sea magia? Poseo recipientes que hacen un té de espanto, sin importar que tanto altere la cantidad de hoja usada o temperatura, así como también poseo algunos otros que convierten en oro todo lo que tocan, incluso llegando a perdonar errores por parte de quién prepara el té. También poseo tazas que van excelente con ciertos tipos de té pero fatal con otros. Sumando la cantidad de parafernalia que existe con los diferentes tipos de té en todo el mundo, podemos concluir que este trabajo de experimentos téaleros pertenece a todo aquél que desee pasar sus últimos días en un manicomio.


La primera vez que tuve la oportunidad de ver en vivo un juego de té sentí curiosidad y emoción, cosa que no bastó para que yo pudiese aprender a usarlo de inmediato puesto  que mi mente era muy infantíl y perezosa, teniendo esto en cuenta mi Maestra de té decidió tomar otro camino conmigo. Hasta los momentos yo conocía un solo método: poner agua dentro de una taza, colocar la taza en el microondas, calentar el agua con toda la furia que diese el cachivache y proceder a escaldar sin clemencia la bolsita de té. Con ese brillante curriculum yo pretendía dominar el gongfu en una sola clase.


Para bajarme de la nube en la que estaba mi maestra me entregó un tazón de porcelana y una ramita de árbol seca. Durante mucho tiempo ese tazón y esa ramita fueron mi gaiwan, mi tetera y mi taza, y aunque comencé a usarlos con mucha desilusión, hoy en día puedo decir que mis mayores lecciones fueron aprendidas con ellos. El té solo necesita de tres cosas: hojas secas, agua caliente y la voluntad de aprender. Así que si piensas iniciarte en el mundo del gongfu cha, en lugar de comerte el cerebro pensando en un complicado juego de té oriental, consigue un tazón que sea de tu agrado y deja que este sea tu guía, después de todo este es el método mas antiguo para conectar con el Camino del Té.

Alain

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